Hoy, hace un año, me dirigía a la isla de Janitzio en el Estado de Michoacán en búsqueda de lo que sería el retrato 31,000, había pasado todo un año viajando por México junto con Daniela, todo un año, el año de 31Mil Retratos por la Paz, cientos de personas se fueron uniendo en el camino a lo largo y ancho de todo México a nuestro proyecto, un proyecto en el cuál creímos ciegamente, nos llevo a caminos inesperados, un proyectos que nos elevó y que nos tumbó mil veces, meses de sacrificio, días de inmensa felicidad, días de extrema tristeza, días de cansancio crónico, hoy justo hace un año por azares del destino me quedé solo cargando una paloma azul que habían sostenido mas de 30mil personas en sus manos, no era la idea pero así sucedió, un desenlace que no estaba escrito en el guión original de esa manera, el fin del proyecto.
Fue un 14 de Febrero del año 2011 que nació, fue un 14 de Febrero del año 2012 que culminó, es un 14 de Febrero del 2013 que se niega a morir, este es el relato de lo que sucedió hace un año:
Fueron meses pensando como sería, como sucedería, imaginando su rostro, imaginando el lugar. Sabía que llegaría, sabía que vendría a mi, solo era cuestión de esperar.
Llegué a Pátzcuaro poco después de medio día, pasé ese que le dicen “Muelle General”, “General?” - pensé yo - No, ese no es mi destino, así que seguí la marcha hasta llegar a otro pequeño muelle donde conocí a Don Patricio, un señor de 73 años, lanchero de corazón como el diría, acordamos el sería quién me trasladaría a la isla de Janitzio en su lancha “La tumba burros”. Una lancha que me parecía inmensa, solo el, la Huasteca y yo, parecía que la lancha esperaba la llegada de todas las personas que estuvieron a nuestro lado hombro con hombro, y por supuesto, un lugar especial reservado para Daniela, al frente de la embarcación junto a la bandera donde se leía “Viva México”. Un camino no muy largo, pero lo suficientemente extenso como para recordar tantas cosas que pasaron en un año, tantas sonrisas, tantas lágrimas, tantas angustias, pero todo había quedado atrás, la isla se veía cada vez mas cerca, el puño en lo alto de Morelos me saludaba - Hola Morelos, aquí estoy -Desembarqué y me trasladé a buscar un lugar donde poder poner mi equipo y mi computadora - Buenas tardes, sabe donde poder encontrar un lugar donde pasar la noche? - pregunté a la señora del puesto de comida, (pescado fresco y quesadillas), - Suba por ahí y a la vuelta pregunte -, eso fué lo que hice. Cuarto número 7, pase usted, está recién limpio.Una vuelta le di a la isla, caminando, acompañado de José, un niño de once años que cursa el primer año de secundaria. Uno..dos…tres rostros…aún no llegaba. El viento comenzó a soplar, los pescadores no van a salir, me decía la gente con la que platicaba, a lo lejos se divisaba un punto color blanco, una pequeña lancha venía a paso lento hacia la isla, pero no le presté mucha importancia. Una vuelta mas a la isla, 4…5…6 rostros, aún no llegaba, Martín comenzó a preguntar a que me dedicaba ( Martín es un niño de 12 años, amigo de José. Martín quiere ser maestro de preparatoria ) - Soy fotógrafo - contesté - Y viajas por el mundo?? Conoces Morelia??? - Sus ojos brillaban como centellas esperando la respuesta - Si, si conozco Morelia, es muy bonito - “algún día conoceré Morelia” - Estoy seguro que un día conocerás Morelia - le respondí con una sonrisa que no pude contener.Aquél punto blanco ya no era un punto blanco, era un sueño, era un pescador que no salía de la isla, regresaba a la isla, vestido con sus prendas tradicionales, camisa y pantalón blanco con su cinto de tela rojo, y adelante de la lancha, ahí estaba ella, venía directa hacia mi, hacia ese pequeño embarcadero alejado del muelle principal, transportaban leña y caña, me quitó el aliento por un instante, un año después, ahí estaba ella, su nombre, María Guadalupe.No hubo video que documentara ese retrato, ese momento, no hubo abrazos ni gritos de felicidad, hubo un silencio de tranquilidad, el viento suavizó su soplido, fué solo un instante, fué solo un retrato, fué el retrato 31,000.
Para conocer más sobre 31Mil Retratos por la Paz puedes visitar el sitio oficial 31kproject.com High-res

Hoy, hace un año, me dirigía a la isla de Janitzio en el Estado de Michoacán en búsqueda de lo que sería el retrato 31,000, había pasado todo un año viajando por México junto con Daniela, todo un año, el año de 31Mil Retratos por la Paz, cientos de personas se fueron uniendo en el camino a lo largo y ancho de todo México a nuestro proyecto, un proyecto en el cuál creímos ciegamente, nos llevo a caminos inesperados, un proyectos que nos elevó y que nos tumbó mil veces, meses de sacrificio, días de inmensa felicidad, días de extrema tristeza, días de cansancio crónico, hoy justo hace un año por azares del destino me quedé solo cargando una paloma azul que habían sostenido mas de 30mil personas en sus manos, no era la idea pero así sucedió, un desenlace que no estaba escrito en el guión original de esa manera, el fin del proyecto.

Fue un 14 de Febrero del año 2011 que nació, fue un 14 de Febrero del año 2012 que culminó, es un 14 de Febrero del 2013 que se niega a morir, este es el relato de lo que sucedió hace un año:

Fueron meses pensando como sería, como sucedería, imaginando su rostro, imaginando el lugar. Sabía que llegaría, sabía que vendría a mi, solo era cuestión de esperar.

Llegué a Pátzcuaro poco después de medio día, pasé ese que le dicen “Muelle General”, “General?” - pensé yo - No, ese no es mi destino, así que seguí la marcha hasta llegar a otro pequeño muelle donde conocí a Don Patricio, un señor de 73 años, lanchero de corazón como el diría, acordamos el sería quién me trasladaría a la isla de Janitzio en su lancha “La tumba burros”. Una lancha que me parecía inmensa, solo el, la Huasteca y yo, parecía que la lancha esperaba la llegada de todas las personas que estuvieron a nuestro lado hombro con hombro, y por supuesto, un lugar especial reservado para Daniela, al frente de la embarcación junto a la bandera donde se leía “Viva México”. 

Un camino no muy largo, pero lo suficientemente extenso como para recordar tantas cosas que pasaron en un año, tantas sonrisas, tantas lágrimas, tantas angustias, pero todo había quedado atrás, la isla se veía cada vez mas cerca, el puño en lo alto de Morelos me saludaba - Hola Morelos, aquí estoy -

Desembarqué y me trasladé a buscar un lugar donde poder poner mi equipo y mi computadora - Buenas tardes, sabe donde poder encontrar un lugar donde pasar la noche? - pregunté a la señora del puesto de comida, (pescado fresco y quesadillas), - Suba por ahí y a la vuelta pregunte -, eso fué lo que hice. Cuarto número 7, pase usted, está recién limpio.

Una vuelta le di a la isla, caminando, acompañado de José, un niño de once años que cursa el primer año de secundaria. Uno..dos…tres rostros…aún no llegaba. El viento comenzó a soplar, los pescadores no van a salir, me decía la gente con la que platicaba, a lo lejos se divisaba un punto color blanco, una pequeña lancha venía a paso lento hacia la isla, pero no le presté mucha importancia. Una vuelta mas a la isla, 4…5…6 rostros, aún no llegaba, Martín comenzó a preguntar a que me dedicaba ( Martín es un niño de 12 años, amigo de José. Martín quiere ser maestro de preparatoria ) - Soy fotógrafo - contesté - Y viajas por el mundo?? Conoces Morelia??? - Sus ojos brillaban como centellas esperando la respuesta - Si, si conozco Morelia, es muy bonito - “algún día conoceré Morelia” - Estoy seguro que un día conocerás Morelia - le respondí con una sonrisa que no pude contener.

Aquél punto blanco ya no era un punto blanco, era un sueño, era un pescador que no salía de la isla, regresaba a la isla, vestido con sus prendas tradicionales, camisa y pantalón blanco con su cinto de tela rojo, y adelante de la lancha, ahí estaba ella, venía directa hacia mi, hacia ese pequeño embarcadero alejado del muelle principal, transportaban leña y caña, me quitó el aliento por un instante, un año después, ahí estaba ella, su nombre, María Guadalupe.

No hubo video que documentara ese retrato, ese momento, no hubo abrazos ni gritos de felicidad, hubo un silencio de tranquilidad, el viento suavizó su soplido, fué solo un instante, fué solo un retrato, fué el retrato 31,000.

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